sábado 25 de octubre de 2008

59. LA FAMA...

Estaba viendo un monólogo de Angel Martín en la tele , donde contaba anécdotas de cosas que le pasan desde que es famoso... Y es que es cierto... es una putada... Decía:
"....la vecina de enfrente me grita desde la esquina: DESDE QUE ERES FAMOSO YA NO SALUDAS!!! ... y yo pienso... ¿pero cuándo coño te he saludado yo a ti?"

Y es que es cierto, antiguamente uno era famoso, pero no "famoso" a secas, como ahora te ve la gente. Antes eras "famoso por... (tu obra, tu trabajo, tu música)" y eso molaba.

Hoy en día te ven como "famoso" simplemente porque has salido en la tele una o dos tardes... Y es un coñazo. Porque en muchas ocasiones les suenas, pero no saben ni de qué. Y ni se molestan en disimularlo... Se te acercan por ser "famoso", da igual si fue por protagonizar una película o por matar a tu padre...

En mi caso, me aburre enormemente que me pregunten si yo soy "la peluquera"... ¿qué cojones es la peluquera? ¿por qué me preguntan eso siempre? Joder, han pasado mil años y ni siquiera se han molestado en pegar la oreja a la radio para saber que, si acaso, hablamos de "carniceras"...

Una vez me preguntaron si yo era... "mmm.. estoooo.... Ana Rifle?" te mueres... y se quedó tan pancho el tío...

Luego tenemos a los odiosos "nosabías"... que durante una etapa de mi vida me crearon una especie de manías persecutorias... ( a los cuales nombro mucho y no soporto, por si cayera la breva y alguno me leyera, que lo dudo)

Vas por la calle, tranquilamente, y ves a lo lejos y en tu dirección una pandilla de críos adolescentes... Aparentemente simulan no haberte reconocido (aunque los codazos que se meten son evidentes). Y justamente cuando los pasas, cambian de dirección y te persiguen...

Yo, que no soy muy de hablar con nadie y me da vergüenza el tema música fuera del escenario, comienzo a aligerar el paso... Y empiezan las risas del grupito que va detrás, empujándose entre ellos, que los sientes respirar en tu nuca...

-NO SABIIIIIIIÍAAA...!!!!- te cantan en la oreja... Y la gota de Shin Chan aparece en mi sien... Porque a ellos no les importa si vas llorando, si se ha muerto tu abuela, si has tenido un mal día, si eres exactamente tan corriente como cualquier peatón...

Intento andar aún más rápido:

-NO SABIIIÍAAA... YO QUE EEEERA...!!!!- cago en to lo que se menea... qué niñatos, por favor...

Se te ocurre mirar para atrás por sorpresa, y todos caminan tranquilamente, mirando al infinito, momento "pío pío que yo no he sido"... Buffff...

Cambias de dirección, te metes por una calleja estrecha...

-NO SABIIIÍA... !!!- mierda... me vuelvo a casa... Siempre me pasa... Y cuando ven que das la vuelta, empiezan a gritar:

-Rakeeeel, Rakeeeeel...!!!!- miras hacia ellos y de nuevo disimulan...

(Arrrrgggg... los odio... )Y vuelves a tu camino al frente y escuchas:

-Sí es, sí es, que ha miradoooo....!- qué ansiedad... Pueden pasar toda una tarde persiguiéndote con este sistema... Y lo más gracioso. Que vivo en Córdoba, no en Nueva York, por favor... Que están aburriditos de verme, que estoy más vista que el "peo"... pero ea, la noche anterior saliste en la tele y de repente es como si ganaras importancia...

Tenemos el momento semáforo, en que estoy parada esperando el color verde y pasa el típico coche con cuatro horteras (siempre HOMBRES)de los que escuchan reggaeton... y gritan (siempre buscan la de más frase más represión suya)

- AY QUÉ GUUUSTOOOO....ME SE SAAALE EL TAMPAX!!!- normalmente ni la entonan... siemplemente la sueltan... (y entonces los "nosabía" de turno que andan por ahí alrededor, te reconocen y te persiguen)

Últimamente la frase del semáforo ha cambiado por:

-NO ME TOOOQUES LOS MELONES...-bah... qué plastas, por favor...

¿Y te crees tú que se olvidan de ti aunque nunca más salgas en nungún lado? Qué va!!! Es horrible... Cuanto más pequeña es tu ciudad peor... socorro...

Por no decir cuando vas a un concierto, o a algo con mucha gente, y uno en tu camino se te queda mirando desafiante...

Te lo vuelves a cruzar y te suelta con estúpido tono:

-saluda por lo menos, no????- te das la vuelta flipando:

-a ver... estooo... te conozco?

Y el muy subnormal te dice:

-claro, tú no eres la que "salites" anoche en la tele?

AAAAARGGGG... yo ya no sé cómo explicar que desde la tele no se ve a las personas que te ven sentadas en sus salones... Que ellos sí que te pueden ver, pero que tú no...

Luego te aparecen mil quinientos amigos que "no veas las fiestas que se tiraron contigo hace años CUANDO TÚ NO ERAS NADIE"... (cómo que no era "nadie"? yo flipo...) Eso lo dicen mucho... que son tus amigos antes de que FUERAS ALGUIEN... Les debe parecer muy importante para poder ser una persona de provecho haberte codeado un día de lejos con Marianico el Corto, Boris o el Risitas...

Y resulta que, en mi caso, después de 17 años de camarera poca fiestas me pude pegar, porque trabajaba toda la noche hasta que se iba el último borracho casi por la mañana... ¿A qué se refieren con fiestas? a que yo les servía como una esclava cada vez que tenían sed?... Y luego dicen que "la fama te transforma"... ¿la fama? Me aburro...

O los que vas a un bar y te traen a un millón de niños con servilletas en la mano para que les firmes a la orden de:

-Anda, fírmales que PA ESO VIVES DE LOS FANS...- pa matarlo... (otro día hablaré de los que te dicen "tú eres mi fanS") (¿...?) (... no puedo...)

Y entonces es cuando te dan ganas de cagarte en sus muelas... Pero cualquiera no firma, con esas madres mirándote inquisidoras.... Servilletas que sabes que nunca llegarán a casa, porque son deseo de los padres, no de los niños. Que esos peques se conforman con que les digas cuatro pegos sobre "esas botas con la suela tan gorda que llevas"...

Los padres, los peores... Que te traen al hijo pa que les firmes "porque a mi niño le hace muchísima ilusión desde que te ha visto antes pasar"... Y el hijo está mirando al suelo, avergonzao perdido, sin saber quién coño eres... Y los padres:

-sabes quién es, Manolito???? la de "la peluqueraaa"!!!- lo que demuestra una vez más que el pobre enanito "no sabía" quien era ni yo ni nadie...- Verás cómo presumes mañana en el cole cuando se lo enseñes " ar Rafa y ar Manué"- josú, qué angustia...

A lo que voy... pasas ochenta años haciendo música, ensayando, componiendo, tocando... y pa lo que quedas es pa ser "la de la peluquera"... tiene huevos... Y eso que yo no he sido muy conocida, así que compadezco al resto...

Por tanto, cada día que amanece, me hago el firme propósito de salir a dar un paseo, pero juro que cuesta... Por eso tengo tantos blogs...

domingo 19 de octubre de 2008

58. ¿quién juega a "a, e, i, o u"?


Hace 17 años....


Instalada definitivamente en Córdoba, echaba mucho de menos a mis dos nuevos hermanos pequeños que vivían en Madrid. Por eso, cuando el curso terminaba, con las calores, los recogía y me los llevaba a la casa de la playa de Alicante, con mi abuelo. Allí pasábamos los juntitos el veranito mientras mi padre y su mujer continuaban trabajando en la capital. Los “mayores” siempre tienen menos vacaciones, y ellos eran muy pequeños para estar asfixiados y aburridos sin cole en el centro de España...

La pequeña tendría ocho añitos (nos llevamos once) y el benjamín - al que estábamos intentando enseñar a vivir sin pañal- solo dos primaveras.
Se presentaban entretenidos los bochornosos días; por las mañanas, a la playa, luego a comer con “el abuelito”, la siesta, ponernos guapos por las tardes para jugar un rato... Después de cenar, nos
sentábamos en el porche los cuatro -mi abuelo nos deleitaba con su laúd- antes de ir a dormir... ¡Qué tiempos...!.
El único problema -si acaso- era enseñar al enano a hacer “sus cositas” en el w.c. Por más que intentábamos llevarlo “meao y cagao” a la playa, era pisar la arena y decirme con cara de descompuesto:
-”Teno bolita”...- ya que, para él, “pipí” se decía “pipí”, pero a “lo otro” le denominaba (super fino él) “bolita de pis”... Parecía un extraterrestre...
Todos los días repetía la misma operación, haciéndonos buscar un hueco lejano entre los bañistas para -con disimulo- sacar de su bañador aquellas “cagarrutas” y enterrarlas como buenamente podíamos...
Vamos, un corte...

Una mañana incluso se atrevió a expulsar sus “redondeces” en la mismísima puerta del chalet de la vecina. Era como tener un perrillo... Cuando regresé de la cocina -escoba y recogedor en mano- para retirar el “regalito”, el muy..., le estaba diciendo con su corto vocabulario
a la señora (que acababa de descubrir aquello):
-Mi hermana, que se ha hecho aquí una “bolita de pis”...- la mujer me observaba con desconfianza mientras recogía las perfectas esferas perfumadas... Yo, sonreía temblorosa, como diciendo:
-¡Este niñooooooooo....qué cosas tieneeeeee...!- aunque no la veía muy convencida de que NO hubiese sido yo la causante de tal decoración en sus baldosas...

Lo pasábamos estupendamente, aunque no podíamos jugar demasiado en el mar, porque el cagón era aún un bebé y teníamos que estar pendientes.
El verano que cumplió 5 años sí que disfrutamos de lo lindo. Ya podíamos corretear con él, que estaba hecho todo un hombrecito... ¡Qué día más bueno!!! Bandera verde, maravilloso... Habíamos llevado “melocotones del tito” y, con el papel de plata que la envolvía, decidimos hacer una bolita (de “albal”, que no de “pis”) con la que divertirnos. La pequeña propuso un juego llamado “a, e, i, o, u”. Debíamos pasarnos la pelota dando toques, sin agarrarla, nombrando las vocales.

Al que le tocara gritar la “u”, tenía que lanzarla en dirección al cuerpo de uno de los tres y, al que le diera, perdía y le echábamos agua. Era un coñazo el juego, porque éramos pocos y, el pequeño, no contaba -cascarón de huevo, que se dice- por ser bastante malo en los
tiros.

Mi hermana la mediana, que a veces se apuntaba a los veraneos sin padres, tomaba el sol en su toalla... ¡No le faltaba un detalle, hijo mío!. Su crema, sus pulseras, su brillo de labios, su cojincillo hinchable para la cabeza y... sus famosos “TAPONES DE LOS OÍDOS”. Siempre tenía problemas con ellos, porque “le entraba agua y luego le dolían...” (De hecho, tuvo alguna que otra operación). Cada vez que se metía a bañarse, con aquellos tarugos de silicona azul hechos a medida, nos advertía a todos de no mojarla. Algún graciosillo que osaba salpicar unas gotitas frías en su cuerpo mozuelo, para molestarla, se arrepentía de por vida por la gran bronca que le caía encima:
-¿Tú eres imbécil? ¡Que me va a entrar agua en los oídos! ¿No te enteras que no puedo mojármelos? ¡Si te pasara a ti, ya verías...!!!- y todo esto, a grito pelao, mientras te miraba el mundo entero con cara de “regañamiento”...
- ¿Y si le preguntamos que si juega con nosotros?- propuso mi hermana
pequeña.
- No va a querer, porque “le entra agua...”- dijo el el enano remeándola con fastidio...
- Yo ni lo intento... Ni muerta... con lo agustito que está...- y de esa manera, finalicé la conversación.

El antiguo “hacedor de bolitas”, hastiado, se acercó a unos metros de ella... Con un tonillo nada disimulado -de vendedor de melones casi-, pregonó con insistencia en dirección a “doña abalorios-playeros”:
-¿Quién jueeeeeeeega a “a, e, i, o, u-uuuuuuu...”?. ¿Quién
jueeeeeeeega a “a, e, i, o, u-uuuuuuu...”?- cantaba sin parar a su alrededor... pero... ¡ni caso!. La tía no se daba por aludida, o bien se hacía la “más-sorda” aún... Volvió entonces al agua con cara de perdedor...

El aburrimiento era tal, que, venciendo el miedo que nos daba su respuesta, nos decidimos a ver “si jugaba con nosotros”... La respuesta fue “NO” y, el motivo, ya lo imagináis...
Procedimos al “plan B”: dar la plasta hasta conseguir convencerla, en lo cual, invertimos tres cuartitos de hora al menos...
-¡Pero como me mojéis, os enteráis...!- avisaba con muy mala cara la
mediana...
¡Por fin!!!. Ya éramos cuatro para jugar, ¡qué divertido!. La otra siguió poniendo condiciones, y finalmente “en la mismísima orilla para evitar salpicaduras” comenzó el “a, e, i, o, u” más corto de la historia... (más bien el “a, e, i”, ahora veréis porqué).

...El pequeño, más torpón en puntería por la edad, dio el primero de los toques: “a”.
Mi hermanilla, muy atlética, el segundo: “e”...

La pelotita iba en dirección a la “entaponada” que, resuelta, pegó un saltito, alzó la cabeza, y estiró la mano para conseguir dar el golpe que correspondía a la letra “i”. Pero lo que soltó por su boca no fue un “i” normal. Gritó un “iiiiiiiiiiiiiiiiiii...”, largo como una alarma. Y allí concluyó el juego. ...Le había dado un tirón en el cuello impresionante y, se le quedó la cabeza pillada, en una postura extrañísima... ¡que vaya risa que nos dio!. Agarrándose a su pescuezo, descompuesta por el dolor -y ese “iiiiiiiiiiiii...” resonando en nuestras cabezas sin parar nos invitó -sin amabilidad- a no descojonarnos, y marchó a la toalla en cuanto su tendón enganchado se lo permitió. Plan “C”: rogar...

Intentamos varias veces ir en su busca para proseguir, pero para ello se nos tenía que pasar la risa, cosa complicada. Conseguimos que retomara el juego, claro que con el gesto más tieso que un palo... Su mirada inquisidora daba a entender que, si alguien mostraba la menor alegría, se iba.
-¡”a”!!!- repitió mi minúsculo hermano.
-¡”e”!!!- esta vez fui yo la que paró la bola, con demasiada intensidad, creo...
...Porque la de la “mala follá”, por la fuerza de mi golpe, perdió el equilibrio y cayó hacia atrás, cual tabla de planchar... empapando sus “secos” oídos, su cuerpo serrano y hasta el moño que llevaba... aullando aquel “iiiiiiiiiiiiii...” de rigor...

Juro que intentamos no reírnos... mas nos fue imposible... Nos cayó la “del galgo” el resto del verano, escuchando sin piedad la frase: “¡POR VUESTRA CULPA!!!”... ya que estuvo semanas enteras con otitis...

...Jamás tuvimos el placer de escuchar la “o” y la “u” de aquel interesante juego...

jueves 16 de octubre de 2008

57. A PETICIÓN DE CHI...


Bueno, la historia en sí que voy a contar no duró más de un cuarto de hora, aunque en mi mente de tímida, los pensamientos vayan y vengan hasta el punto de parecer que pasaba un siglo.
Se lo conté una noche de risas a mi amiga Chi, y a ella le hizo mucha gracia.... Y no entiendo, porque es una tontería, pero bueno... Antes de que nadie piense cosas raras, lo contaré y, si no hace gracia, ELLA será la única responsable...
En fin, mi amiga Chi se vino a pasar unos días a casa... Se trajo una botella de Tolón Tolón (de esas bebidas horteras que a ella le gustan...jajaja) y quiero pensar que ese licorcito de leche merengada ayudó a que se riéra tanto con la anécdota tonta...
De esas noches que se alargan por las charlas interminables de los encuentros de las amigas... y había caído casi toda la botella (mayormente en el estómago de Chi, todo hay que decirlo). Y bueno, que salió el tema de la comida y de las digestiones...
Que si "a mi me gustan mucho los dulces", que si "los nervios te estriñen", que si blablabla... y llegó el turno de el tema "gases"...
Y sí, a las personas que como yo y como Chi que somos muy finas, pues se nos hincha a menudo la barriga por eso, por exceso de finura...
Yo le explicaba lo horrible que era para mi ir a la farmacia a por AERORED...
Se que parecerá una tontería, pero es un suplicio para mi. Y que nadie me venga con esa historia de que todos cagamos y nos tiramos "peos" (aquí se dice así)... Porque hay quien hace chistes de "peerse", hay quien no tiene reparos en decir "voy a cagar"... y hay quien es más... digamos... CELESTIAL y nadie sabe si va al WC o le sienta mal la fabada porque YA SE ENCARGA de que sea un secreto de estado...
Y eso es así. Cada cual que haga lo que quiera y cada cual que comparta sus momentos íntimos con quien quiera. Y bueno, pues no me avergüenza decir que pertenezco al club de los celestiales que no comparten la vida de su intestino con nadie.
Y por eso, cuando mi barriga es un globo tamaño sandía de 7 kilos, pues tengo que buscar artimañas para comprar Aerored...
Mi amiga Chi se reía mucho con el tema. Y es que claro, no es lo mismo que una señora vaya a una de las mil farmacias de su gran ciudad a por Aerored y seguramente no vuelva más ...a que yo, a la que conocen en su barrio por La Winchester y que JAMÁS compra medicamentos, únicamente vaya a la farmacia -de las tres que hay en su barrio- de su pequeña Cordobita donde LA CONOCEN PERFECTAMENTE, exclusivamente a comprar AERORED.
Porque en seguida me viene a la imaginación la mesa del salón del farmacéutico, con la señora farmacéutica y los hijos farmacéuticos, cenando papas con huevos... y de repente salgo yo en la televisión municipal. Y a ese farmacéutico diciendo:
-Ah, la Winchester! Yo la conozco porque viene mucho a comprar... Aerored. Sí, el caso es que siempre compra Aerored... y ahora que lo pienso, SÓLO COMPRA AERORED...
Por lo que al día siguiente, la señora del farmacéutico va a la plaza del mercao (al lao de mi casa) y, esperando la cola, surge una conversación sobre marujeo televisivo...
-Por cierto -dirá el frutero- vísteis anoche a la Winchester?
-Yo la conozco- dirá una...
-Pues mi marido -dirá ella- la conoce muy bien porque ella -y bajará la voz- TIENE GASES y compra mucho AERORED en su farmacia...
Entonces la señora de al lado llegará a su casa y si casualmente su hija me está escuchando en el equipo de música comentará:
-¿pues sabes que esa que te gusta tiene mogollón de gases? según parece está fatalmente enferma y compra Aerored en cantidades desmesuradas...
Y el hermano heavy de la niña, saldrá esa noche y dirá a sus amigos mientras escuchan a AC DC:
- Pues la hortera esa de la Winchester se tira unos peos que te mueres...
Y... así nace un rumor...
Bueno, ya sabéis cómo funciona mi imaginación, por lo que si alguna vez necesito el Aerored de los cojones, intento mandar a mi cuñada o a una amiga...mientras yo me escondo tras un árbol cerca de la farmacia...
Esa es mi vida.
Así que os podéis imaginar el día en que una persona, llamémosla "AMIGA X" me mandó con urgencia a comprarle HEMOAL porque la chiquilla estaba pasando las fatiguitas de la muerte...
Socorro...
Y no había amiga a la que pedirle el favor.
Y no había cuñada...
Yo me quería morir... Allí, por los alrededores de la farmacia... Un cigarrito aquí, otro cigarrito allá... Medio paquete en los pulmones... Y "amiga X" llamándome por teléfono sin parar porque estaba tardando mucho...
-A la de una, a la de dos, a la de...- jo... era incapaz de entrar...- ¿cómo hago para pedir Hemoal sin que piensen que es para mi, dios mío?- quería llorar..
Ya estaba viendo los titulares de los periódicos locales... LA WINCHESTER TIENE ALMORRANAS...
socorro, socorro y socorro... Ahhhhhhhhhhhhh....
Esperé a que estuviera vacía... y ... aaaaahhhhh..... qué agobioooooooo....
Total que tuve que entrar.
-Ejem... ¿caramelos para la garganta?- no pude a la primera...
El farmacéutico no sospechaba nada, y, por si lo hacía, comencé a dar saltitos sin sentido mirando por las estanterías de productos de parafarmacia. Así él sabría que YO SÍ podía mover mi culo sin dolor...
-mmm... estooo.... VITAMINA C!!!- a la segunda no pude tampoco...
El hombre comezó a mirarme raro. Yo seguía bailoteando y canturreando en bajito la primera canción que se me vino a la cabeza... (pa mi mulaaaaaata... pa mi moreeeeeena...)(mierda de radio)
Me agachaba de manera compulsiva, como la que se coloca yo que sé el qué de las botas... Todo para preparar al farmacéutico la mente, que tuviera claro que PARA MI NO IBA A SER, porque YO me podía agachar sin problema, porque A MI no me dolía nada...
Y al fin me decidí:
-Ay, espera, que ME HAN ENCARGADO UNA COSA... estooo...- miraba para arriba despistada, como si quisiera recordar...-mmmm...
-Aspirinas?- me intentó ayudar...
-No! Qué va!...-dije coloradísima y, haciéndome la insegura...- HEMOAL o algo así? ¿puede ser?- y empecé de nuevo con los saltitos exagerados... (que luego pensé que a ver si el farmacéutico creyó que los movimientos eran picor, por lo que me relajé un poquillo).
En ese momento entró alguien... glups...
- AH! HEMOAL! PARA LAS HEMORROIDES???? (joputa)
La persona que entró me reconoció al instante:
-Tú eres la que canta lo de la peluquera?- socorro...
-HEMORROIDES SANGRANTES O DE LAS OTRAS???
(sus muertos tós)
-Ah, no sé... no es pa mi...- susurré sabiendo mi poca credibilidad... y comencé de nuevo a hacer flexiones y quitar el polvo a la punta de mis botas...
-Pero eres la de la peluquera de la "cannisería" o qué? (¿?)- seguía el subnormal del otro...
Yo no escuchaba... yo andaba para derecha e izquierda, en diagonal y en perpendicular... Yo solo quería que se notara que mi trasero estaba sano, que podía saltar, brincar...
El farmacéutico sacó la pomadita de los huevos ... Yo quería que tapara el "hemoal" de la caja con el papel corriendo, pa que el pesao no lo leyera... Y encima tardó un siglo en meterlo en la bolsita el muy... (el visitante se estaba riéndo, mierda!)
Y nada, con la cara de color verde encendido, salí de la farmacia, haciendo como que trotaba en caballito y jurándome NUNCA volver a esa farmacia...
¿ESTÁS CONTENTA, CHI????

domingo 12 de octubre de 2008

56. Sección "OFERTAS DE TRABAJO"

(capítulo rescatado de ese libro que algún día publicaré)

Imaginad... 1991...

El instituto lo tenía un poco abandonado desde mi marcha de casa.
De hecho, mis estudios no los retomé hasta que estuve asentada del todo, finalizándolos mis 5 años de Dibujo Publicitario con más años que un loro. En mis circunstancias debía buscar urgentemente un trabajo serio para subsistir. Mi hermana mayor quiso colaborar colocando un
anuncio -por su cuenta- en la sección de ofertas de trabajo del periódico local, que decía algo así:
“Chica de 19 años se ofrece para cualquier tipo de trabajo. Disponibilidad
absoluta.”

Esa era yo. La verdad, hubiera preferido algo más concreto, pero bueno...
Una mañana me llamó por teléfono. En la zona de la Judería, bien cerca de la “ofi”, mi casa, un viejecito con silla de ruedas buscaba cuidadora.
En realidad la conversación fue con la hermana con la que vivía. Un trabajo bien sencillo: entraría temprano, a las 9, pues se quedaba sólo. Le pondría el desayuno, haciéndole compañía. El tipo era fuerte; de cintura para arriba no era inválido, lo que facilitaba tareas como ir al
baño sólo, sentándose sin ayuda. Conducía coche propio, preparado para personas en su situación. A las 12 acostumbraba a jugar a las cartas en un bar con los amigos. Tendría que acompañarle, para sacar y meter su silla de ruedas en el maletero. Durante la partida me quedaría en un lugar visible, tomando algo y, a medio día, a su casa. Le pondría el almuerzo -su hermana dejaría guisado todo- y comeríamos juntos. Un poco de tele, un cafelito.... En resumen, que a las 4 llegaba mi relevo y podría marcharme.


-¡Y encima me pagan, qué maravilla!- me dije. Por supuesto que no comería allí (no me veía jalando unas lentejas en compañía de un desconocido, la verdad), ya me inventaría algo... Por lo demás, no estaba nada mal el curro. La entrevista la tendría al día siguiente a las 10 de la mañana...

A todo esto, yo era un poco “punky” de aspecto (aunque de diseño y oliendo mucho a colonia) en aquellos entonces. Me asemejaba a algo parecido a un “electroduende” de La Bola de Cristal. Lo más lejano a una “enfermera” que se podía encontrar en el mercado laboral... Si no le importaban al señor mayor las apariencias, el empleo sería mío con facilidad...

Llegó la hora, encontré a la dirección correcta puntualmente, y llamé al timbre (habiendo respirado muy hondo segundos antes). Un sonido breve, como cuando te abren desde un telefonillo, me destrozó el tímpano. La puerta chirrió, descubriéndome el feo salón de la vivienda.
-¿Como coño la ha abierto?- pensé.


El caballero estaba sólo y muy bien colocado al fondo de la estancia, tras una mesa. Me pareció ver que trajinaba con algo por debajo. “Tendría un botón o similar que le facilitaba el trabajo...”. No estaba la hermana cerca (ni lejos) y eso me produjo un poco de terror. La casa era de película española antigua; mucho mueble marrón, figuritas de porcelana, mantelitos de croché...

Vamos, una horterada absoluta. La puerta de la calle se cerró cuando él volvió a pulsar lo que sea bajo el tablero y sentí que me subía la temperatura, del mismo agobio...
-¿Tienes novio?- preguntó.
...Me quedé un poco sorprendida con su indiscreto interés por mi vida privada y, sin darme tiempo a reaccionar, mucho menos a contestar, comentó:
-...Es que yo las prefiero sin novio, separadas, viudas o divorciadas.
¡Vamos, solteras!-


Socorro... Quedé boquiabierta, aunque sin palabra alguna que pronunciar... Entretanto, continuó:
-...Es que luego resulta que nos vamos en el coche para mi partida de cartas, y los maridos tienen celos, pues no les gusta que a sus mujeres las vean con otro hombre...

- ¡Uffff...! ¡era por eso!.
Por un momento había deseado tener un reloj de esos por los que se llama a “Kit” (el Coche Fantástico) para que me rescatase...
Muy resuelta le seguí la corriente...
-Claro, ya entiendo... Pero aunque tuviese novio no pasa nada porque esto es un trabajo-...y “nunca le crearía inseguridad un tipo con 70 años”, se me vino al pensamiento.
-Pues bien, -prosiguió- supongo que mi hermana le habrá informado de lo que buscamos. La soledad es muy mala, y como ella se ha visto obligada a trabajar, no está tranquila sabiendo que estoy sin ayuda, a la vera de Dios...- su cara me pareció de cuentista...


Yo, escuchaba con cara de pena, asintiendo a todo lo que me contaba, muy metida en el tema de las minusvalías, solidaria, comprendiéndole... hasta que me pareció escuchar en su discurso penoso el término “cuña”.
-¿Cuña?- se me escapó en voz alta con sorpresa.
-Sí, cuando quiera “mear” (me pareció un ordinario total) me tendrás que traer la cuña, luego vaciarla en el cuarto de baño... Tranquila, que no pasa nada...-su voz era sospechosa... Con cara de darme igual, y de llevar toda la vida bregando con cuñas, enseñé los dientes lentamente...

En realidad, no tenía tiempo de reaccionar, ni de pensar, porque hablaba muy rápido. Me encontraba cortada y nerviosa, aunque no recordaba que me hubieran comentado nada de cuñas cuando me propusieron el trabajo. Es más, tenía muy fresca en mi memoria una frase de mi hermana en que comentaba que él “IBA SÓLO” al wc... Intenté que mi cara no delatase mis pensamientos y, sonriente, proseguí con la escucha...

-...Aparte de la cuña -hablaba- también me tendrás que lavar, ¿eh?.- con cara de verde se señaló la zona de la entrepierna...

¡No daba crédito a lo que acababa de escuchar!. ¿Lavar? ¿cómo que tendré que lavarle ?¿y ...“ahí”? ¡...Se lo estaba inventando el pervertido todo!. ¡Que le “lave” su hermana cuando venga por la tarde, no te jode!. ¿Será cerdo el tío?. Era lo último que esperaba escuchar aquella mañana. ¿Que le lave los...?¿yo...?.¡Qué asco! ¡Hasta ahí podíamos llegar...!.

Se me descompuso la cara, y alguna cosa más que no voy a contar... ¿Tendrá morro?. La puerta “de fugarse” continuaba cerrada. Yo no controlaba la ubicación del botón, por eso, controlé mi tic del labio de arriba y, sonriendo, esperé a que terminara con su parrafada...
-No te preocupes,- su voz era suavona ahora- que yo de aquí para abajo (se señaló del ombligo al suelo) no siento nada y, aunque fueses Lady Di, a mi no se me levanta...- ¡Pero bueno! ¡increíble pero cierto...!

Encima “Lady Di”... Ni Sabrina la de las tetas, ni Sofía Loren... Al señorito le ponía la princesa de Gales, símbolo de pureza... ¡Se puede ser más retorcido...!!!

-...Al principio “les” pasa (se refería a “ellas” a “las otras” que ya hubiesen trabajado para él pasando por el timo de tener que “lavarle”) que les da “como cosa” tocarme ahí... Ya ves, porque es algo muy blandito... (¡puaj!) ...pero luego te acostumbras e incluso... te gusta...- me
pellizqué y comprobé que no era un sueño...


“¿Te gusta?”. ¡No me lo podía creer! ¡Vaya momento! Vomito, vomito y vomito... Encima yo, de
los nervios, asentía con la cabeza con mi sonrisa y mi cara de pena, sin saber ya ni lo que hacía... Y el colega, emocionado por mi comprensión, seguía dándome detalles de lo que iba a sentir mientras le quitaba la roña a algo que describía como con tacto de babosa... Porque ya me lo
imaginaba así de asqueroso... Concluida su porno-conversación, expresó lo contento que estaba de haber dado conmigo, confirmándome que estaba aprobada. El puesto era mío, sí señor. Mi cara de piedra intentaba no dejar entrever mi asco. Sólo pensaba en cómo se abriría la maldita
puerta de esa “casa de Torrente”...

-¡Por mí, empezamos ya!. Hoy. Desde ahora mismo, ¿puedes?-gritó extasiado.

Me daban ganas de decirle al guarro del tío: ¡Si te parece que sigamos con la “bromita”, empezaré “lavándote los huevos”!. Pero contuve mis palabras por el miedo y, porque me ví demasiado flamenca ya... Sin respirar y de tirón, inventé:

-Mire usted, mi hermana está fuera esperándome con el coche en doble fila, así que si me abre un momentico, pues yo salgo y se lo digo para que no me espere y me vengo para acá...- mi cara estirada era más falsa que Judas... Sonó otra vez ese ruidito de la puerta y el cerdo, encantado de la vida, me comunicó que estaría esperando...

Creo que no hace falta explicaros cómo mis zancadas KILOMÉTRICAS me plantaron en mi casa en menos de diez segundos sin exagerar.
Me sudaban las manos, me temblaban las piernas, el corazón se me salía de la boca... Ya veía los titulares de la prensa del día siguiente:
“Chica de 19 años asesina a pobre anciano inválido de 70 años. El móvil se cree que fue el robo...”

-¡El robo.... el robo...! ¡Me cago en...!- me sorprendía hablando sola... con los dientes apretados, imaginando el interrogatorio de la policía, soltando las más tremendas maldiciones que no había sido capaz de articular mi boca frente a frente...
Llamé a mi hermana cabreadísima para contárselo y estuvo riéndose de mí semanas enteras...
Por supuesto que no quiero "cuñas" ya, ni de tortilla...

PD: ante todo aquí mi crítica va hacia la "personalidad/cerdo", la minusvalía era necesaria explicarla para describir mi situación, pero por supuesto no va ligada al momento "verde")

jueves 9 de octubre de 2008

55. ...Y SIN MANCHARME!!!!


A ver, momento anécdota...
Imaginad, 4 de la tarde de un verano caluroso, y quedo con mi amiga Domi pa tomarnos un café en la corredera...
Mi amiga Domi es de estas chicas rubias, que apenas se pinta, super guapa, con los ojos azules y una guasa facilona, de éstas que te mueres de la risa allá por donde vas incluso metiendo la pata a veces por no poder parar...
Total que entramos en un bar, y nos sentamos en la segunda mesa empezando por la entrada.
El ambiente es de tarde normal, olor a café con leche y bastante gente...
El la primera mesa (solo hay dos en ese primer bloque de la tabernilla) vemos de reojillo a tres chicos y una chica, de unos 40 años, de esos que te encuentras en los herbolarios y las tiendas ecológicas... Ella sin pintar, con una trenza de hilo acabada en cascabel, ellos con sandalias de jesucristo, pantalones estampados con gomilla, gafitas de John Lennon todos...
Pedimos nuestros cafés y, de repente, entra otra amiga mía con su perrito y me dice si me importa cuidárselo un segundo que tiene que ir a un sitio... (hablamos de un bar de confianza donde permiten tener animales).
El perro es como un foxterrier pero de menor tamaño, las patitas cortitas y blanco.
Lo sujeto con su correíta y se tumba a mis pies...
Comenzamos a charlar y el perrito se levanta y empieza a hacer ese movimiento de pelvis que hacen cuando tienen ganas de.... de eso... de chiki chiki.... CON EL ZAPATO DE LA MUJER DE LA MESA DE AL LADO!!!
Socorro... Y es que cuando cruzas las piernas y dejas un pie colgando, pues algunos perros, nadie sabe el motivo, pues eso, que intentan "tirárselo"...
Por lo pronto, aunque yo intento disimular, mi amiga Domi apoya sus brazos en la mesa, cruzados, y esconde la cabeza... Por su movimiento deduzco que a la muy hija de su madre le ha dado el ataque de risa que temía...
Me muero...
-Perrito, perrito...- decía yo sin saber su nombre...-vente para acá, anda...-tiraba tanto de la correa que temí estrangularlo...
-Tranquila, no me importa...-dice la chica- ¿es que tú no "descargas" a tu perro?- (eing?)
Intentaba ponerme seria para decirle que "POR SUPUESTO no era mío", pero la mamona de Domi se estaba descojonando y dándome pataditas...
-...ejem... ¿cómo?...glups- me quería desmayar...
-Sí, que a los perros hay que "descargarlos" cuando están así... es muy fácil y no te manchas ni nada...- me decía muy normal...
...Yo no daba crédito... ¿pero qué me estaba contando esta mujer????
La pelmaza de la Domi estaba ya colorada y llorando de la risa, y me pareció escucharle en voz baja: "sí, claro, yo no descargo ni a mi novio así que ahora ésta quiere que descarguemos al perro de la otra"... jajajajajaja....
Yo estaba sufriendo, no podía hablar porque si lo intentaba me iba a reír... Así que eché valor y con la voz temblorosa por el aguante de la risa conseguí decir un leve
- mmm...pues, no...- que la dejó boquiabierta....
-NO DESCARGAS A TU PERRO????- gritó y sentí que en el bar se hacía el silencio...
Y la tía, coge y se incorpora en su reunión de amigos y les dice con asombro exagerado:
-UY, QUE ÉSTA CHICA NO DESCARGA A SU PERRO!!!!- y los ocho ojos se abrieron y me miraron alucinados...
Yo por esos entonces ya estaba roja como un tomate. Y Domi, pues eso, seguía muerta de la risa y pisándome super fuerte ya en las botas, apoyando la cara en la mano, vuelta al lado contrario pa que no la vieran...
A ver, los que tengan perro... ¿vosotros descargáis a vuestras mascotas cada vez que tienen momento cachondeo con algo? Porque es que os juro que me estaban haciendo sentir mala malísima por no hacerlo... (y encima el perro no era mío, coño...)
Ni corta ni perezosa, la mujer soltó la galleta que estaba comiendo con su té, y con la misma mano comenzó a... DESCARGAR al perrito de mi amiga...
LO JURO....
Yo ya me quería morir... Me daba rollo mirar, pero si miraba al frente me encontraba con la petarda de Domi desfalleciendo de las carcajadas... y claro, al perro y a la "descargadora" tampoco quería observar, no sé, lo veía como entrar en "sus" intimidades... Y además, me pareció que lo hacía con dos deditos, así muy grima, juuu...
El resto de sus amigos se comportaban con normalidad... Yo flipaba... Porque bueno está, si una quiere "descargar" a su perro, allá cada cual... ¡pero DESCARGAR A UN PERRO DE OTRA en una cafetería...!!!
Ea, y se quedó tan ancha... Terminó, cogió la servilleta con la que se había limpiado minutos antes el sorbo de té, y limpió "algo" por ahí que no quise saber...
-VES????....Y SIN MANCHARME!!!- me gritó con voz de enterailla...
Acto seguido, se terminó la galleta, y continuó su charla con los tres chavales, que ni se inmutaron ni na...
Ni que decir tiene que el café con espumita se lo terminó un guardia...

domingo 5 de octubre de 2008

54. SUEÑOS


Hay personas que no recuerdan sus sueños... Yo soy de las que no solo recuerda a menudo lo que sueña, sino que recuerdo muchos de mis sueños, hasta los de mi infancia... Y en cambio, nunca me he sentido identificada con nada de los que los libros sobre sueños cuentan...

El primer sueño que recuerdo lo tenía a menudo cuando vivía en Castellón... Me fuí de allí con unos 6 o 7 años, con lo que debía ser muy chiquitita.

Los domingos íbamos a un lugar que tenía unas rampitas a ambos lados de las escaleras (de diez peldaños) principales del lugar. Por nuestro minúsculo tamaño las usábamos de tobogán. Y justo al terminar de deslizarte, te dabas con los pies con una de esas enormes macetas que adornan esas entradas de edificios...

Pues bien, mi sueño consistía en que me tiraba por la rampita colorada y la maceta nunca llegaba. Sencillamente caía al vacío. Y en ese vuelo comenzaba a vislumbrar al final del "precipicio" muchos puntitos "dobles"... A medida que me acercaba, distinguía en esas parejas de puntos a niñas y niños de mi guardería con sus madres... (supongo que mi vida social era esa). Las madres miraban agachadas y cada hijo/a mojaba con una regadera el suelo. Todos acompasados. Muchas parejas de madres con hijo regando... Me producía mucha ansiedad que acabara el viaje, cayera al suelo, y me convirtiese en una niña más que regaba con su madre a la vez que las demás. ¿qué querrá decir el sueño? Ni idea...

Alternaba este sueño con otro en que mi madre iba con todos los hermanos a ese mismo lugar, se encontraba a un gorila gigante, y éste le preguntaba:

-¿qué? ¿de paseo con las niñas?

Y me despertaba aterrorizada....me daba mucho miedo también este sueño.

Cuando marchamos de allí a vivir en otra ciudad, empecé a soñar que volaba. Y desde entonces, hasta hace algunos años, conseguí mejorar ese vuelo sueño tras sueño...

Primero el vuelo era tirándome por la ventana del cuarto piso donde vivía. Descubrí un truco, y es que si me tiraba de cabeza y ponía las manos en el suelo nada más caer, como haciendo el pino, no me mataba.

Más tarde mis vuelos eran planeando. Corría desde una montaña con los brazos abiertos y tiesos y al llegar al precipicio me mantenía en el aire sin tener que mover los brazos... Era una pasada, pero el problema era que nunca sabía bajar... y me angustiaba.

Después llegó el "vuelo que sólo subía y bajaba". Me colocaba de pie y estiraba los brazos pegados a mi cuerpo. Subía y bajaba los brazos con fuerza, paralelos al suelo, pegados al cuerpo, paralelos al suelo... y subía alto alto, pero únicamente en vertical. Para bajar nada más tenía que dejar de mover los brazos y caía suavemente sin hacerme daño... Me encantaba.

Con los años fui perfeccionando el vuelo. Ahora era capaz de volar de un salto. Me colocaba de pie, daba un impulso y quedaba sentada, con el cuerpo en ángulo recto, en el aire. Rápidamente con las manos hacía un movimiento como de remo, pero sin mover las muñecas, sólo los dedos... Y avanzaba de una manera increíble hasta el punto que podía hacer curvas y todo por los pasillos de mi casa. Todo ésto en sueños, claro... Pero era curioso cómo en los sueños le explicaba a la gente que aparecía en ellos mis avances en los vuelos, y les recordaba otros vuelos de otros sueños. En mis sueños recordaba otros sueños...

De soñar que volaba comencé a cambiar el rumbo y ahora mi triunfo era respirar bajo agua. Empecé a tener sueños de inundaciones, en los que me ahogaba... Descubrí un truco con la nariz. Hacía un gesto, la cerraba un poco y... de repente conseguía respirar bajo agua. Lo fuerte era que en sucesivos sueños en los que volvía a ahogarme pensaba:

-hey, ésto ya lo he soñado, tengo que recordar cómo se respiraba...!!!

Y de repente... hacía ese movimiento de nariz y... bufffff.... respiraba mientras buceaba y me sentía una heroína....

Hace mucho tiempo que no sueño con volar ni con respirar bajo agua... y, la verdad, lo echo de menos... ¿es normal, doctor?